domingo, 30 de diciembre de 2012

Volando voy

¿Kiko Veneno? ¡¡¡Divertido!!!!
Y emocionante lo de escuchar el himno de España en mitad de las gentes de España, cada cual con la letra interiorizada y propia, como sus mismos nombres.
Y una que dice que busca a su abuela, y uno que se entretiene, y otro que no se entretiene, uno que mira extasiado el escenario, otro dando los pitos, flamenqueando, variedad de actitudes como en la vida misma y bailando todos juntos al taconeo por el mismo clamor.
A ver a Kiko Veneno se llega uno suelto, que el colegueo ya surge desde dentro nada más arrancar.
Hubo un momento en que pensé que la juerga nunca se terminaría, y seguirían sonando una tras otra millones de canciones conocidas con ligeros estribillos floreciendo con toda naturalidad.
"¡Qué profundas pueden ser las cosas más sencillas!" me decían al lado.
Sólo me pesa haberme escabullido en las preuvas, pero ya tanto júbilo me pareció excesivo.
Hasta la próxima, en que debajo de la bola de cristales nos volvamos a encontrar...

???

 
¿Por qué siento angustiado a mi Sr. Chinarro si reviso las fuentes y no hay nada que temer?

sábado, 29 de diciembre de 2012

Échate un cantecito

No sé muy bien cuándo reparé en Kiko Veneno, más bien tarde.
Del 2007 al 2009 debió de ser, en la estantería de discos que no eran míos y que veía de reojo mientras aprendía tantas cosas de una vez.
No me constaba, antes de eso, que los Joselitos fueran muy flamencos, ni que el vino de Chiclana fuera de los pocos que me iba a gustar beber.
Y, sin embargo, estoy ilusionada como pocas veces porque en unas horas se me colmará de contenido un hueco enorme que aún nunca he celebrado.

¡Artemisia cálmate!

Así que existen personas que se atreven a yuxtaponer el sustantivo "hobbit" a la proposición "¿te apetecería ir al cine?".
Aguarda un momentito, que te cuento...

viernes, 28 de diciembre de 2012

Novedades

Con la música me pasa como con las noticias: hasta que Santillana no edita, una vez cada no sé cuántos años, sus recortes de prensa tamizados y ordenados por secciones, no me paro a estudiar cómo está el mundo. Demasiado fragmentados y vistos sin perspectiva los pedazos de historia se me lían, los olvido temprano y no los entiendo bien.

Por eso ahora que mi adorado Antonio Luque deja a menudo constancia con tantísima fe del cariño que puso en "Menos samba", aquí lo tengo por fin, como oro en paño, mi alimento en adelante como "El fuego amigo" y "El mundo según" fueron a su vez. Para tan conservadora y poco abierta a novedades esto es una auténtica excepción.
 
Con Jordi Savall le acojo, en mi estante de obras imperecederas, vive Dios. No en vano sigo fiel a reticencias con lo que no haya superado el filtro de llevar cien años muerto, en cuestiones artísticas en general.
En todo caso últimamente siempre maquinando excusas para dejarme llevar.       
                 

jueves, 27 de diciembre de 2012

No sólo de gasoil viven los Clío

Tenía la costumbre de articular bodegones en el salpicadero con pequeños objetos que encontraba en sus sitios favoritos. Pero después de un tiempo las flores deslucían, no recordaba de qué playa eran las conchas y las cortezas con musgo se descomponían empolvándolo todo alrededor. Entonces se volvían naturalezas muertas y se hacía necesario sustituirlas con piezas de otro viaje.

En ese coche había experimentado la libertad.

Después de su rodaje inolvidable, donde ella ni siquiera lo hubiera sabido aún conducir, en esos años y sentada a ese volante fue transcurriendo parte de su vida. Y así llevaba ciento noventa mil kilómetros.

Y nunca hasta la fecha le ha dejado tirada (después de aquella vez en que aún no se imaginaba que el aceite también hay que cambiarlo y no valía sólo con repostar…) ni le ha vuelto a alarmar con luces rojas, ni un mal susto, ni nada que no sea seguridad.

Así que cuando este verano pasó Murcia, y después de Alcantarilla se perdió, (-Por favor: ¿sabes cómo tengo que hacer para volver a salir a la AP-7? -Coge esa valla de Laeru hasta el final y bla bla bla…-Laeru: ¿pero qué es laeru?-Pue Laeru, la fábrica de confitura y eso…) decidió internarse en la Sierra de Espuña improvisando itinerarios porque dentro de su coche nada le podía pasar, así no viera un alma a la redonda.
 


Para encontrarse a alguien mejor a sus alumnos en los pasos de cebra, y pitarles enmascarada tras sus flamantes gafas, para que no supieran qué pensar. Le gustaba mirarse con esas gafas por el retrovisor, el mismo que a veces reflejaba al coche de detrás el gesto de su mano conminando “salta por encima, cabrón”.

Viajes tranquilos, algunos más o menos intuidos, planificados o con golpes de acción, como cuando súbitamente apareció el mar en El Rompido y se lanzó a las dunas dando un salto, frenando en seco y sin detenerse ni a aparcar.

Viajes lejanos o viajes a la vuelta de la esquina que abrieron puertas a una nueva vida, sin atreverse ni a bajar la ventanilla de puro nerviosismo, y a más de cuarenta grados allí dentro por haber estacionado al sol, para llamar a su madre y confirmarle que la lectura del examen ante el tribunal había terminado y que no tenía mala sensación.

Durante todo ese año su coche estuvo esperándola en la puerta y casi nunca se movió. Pero era inexcusable darse un premio y llegar al Pirineo, aunque fuera doce meses después, por ser ese el lugar con que soñaba cuando todo era espartano en derredor.

Momentos buenos, por la ribera de su adorado Duero, y momentos horribles por los pueblos industriales que bordean Madrid, cerrando tratos para una mala gente. Momentos buenos, Sons and Daughters en el campo a volumen veintitantos en horario de trabajo una tarde de abril, y momentos aún mejores cuando el cd nunca quiso volver a resonar y así ella misma cantaba con más fuerza y con más pena, escuchaba a Ángel Carmona hasta que en la Cuesta de la Reina se perdía la señal y se sentía enérgica…

No está muy claro cuántas veces más volverá el Clío a Las Matas cuando ella quiera cloro, ni cuántas empanadas más descansarán entre bocado y bocado en el asiento de al lado, mientras acelera por llegar a otra iglesia románica, porque a veces se le siente cansado y en cualquier momento puede sugerir la extremaunción, pero sólo por lo que ya le ha dado, no puede haber en el mundo un coche mejor.  
 

miércoles, 26 de diciembre de 2012

La Vía Láctea

...Y al abrir la ventana el frío de la madrugada le desperezó.  No podía creer que en la ciudad el cielo de diciembre le enseñara tan nítidamente el cinturón de Orión, algunos otros puntos enfilados brillando firmemente y la luna, con tanto desparpajo como si la terminaran de lustrar.
Entonces se acordó de aquella historia del camino de leche en medio de la oscuridad, volvió su rostro, vió el aula donde había hablado de ello y le sacudió una descarga de felicidad.
 
 
Foto de David LaChapelle, detalle.